miércoles, 8 de febrero de 2012

La fuente del deseo

Caminado en esa noche de estrellas precipitadas y de luna llena, rápidamente y casi sin aliento, casi como si buscara encontrarme con alguien igual a mi de frente.... en ese correr incesante me detuve a mitad de camino... y la vi, ahí estaba... aquella fuente que podía devolverme lo que perdí... me quede observado fijamente intentado descubrir que era lo que me decía aquel momento... le daba vueltas una y otra vez buscando esa flor marchita que creció a un costado de ella, que crecía solo con la escasa humedad que la fuente filtraba o que gracias al viento a favor le entregaba una suave cuota extra de frescura y fuerza, con esas gotas que escapaban por obra del destino hacia ella... sustentada en la esperanza de que esa fuente y quienes pasaban a su alrededor, admirados por su belleza, le proveerían lo necesario para llegar plena al ultimo de sus días, plena, completa y maravillosa... al parecer era y soy solamente yo el que se lamenta la aridez de aquel paisaje, con mi semblante fijo e impertérrito... no hubo mas colores, no hubo mas sonrisa, no hubo mas melodías ni sorpresas... se desvaneció por el fugaz paso del tiempo... mas nadie recordó esos días llenos de luz... nadie recordara como fue que sucedió... por mas que las palabras contenidas en un papel combustionen espontáneamente y que desde sus cenizas intente aquella flor regresar... ahora yace marchita, sin vida, inerte... y como si pudiera hablarme me recuerda quien soy.... ahora que se encuentra flanqueada por sólidos aceros y sin que nadie pueda acercarse a ella... nadie pensó en ella... me gustaría retroceder en el tiempo y arrojar esa moneda... esa que solo nos hace entregarnos al destino de las cosas... de la suerte... arrojar esa moneda a la fuente... ahora es tarde quizás... la fuente esta seca... mis bolsillos tan vacíos como mi alma... y el corazón marchito de dolor como esa flor tan hermosa que juntos vimos crecer, te la llevaste contigo, mas temprano que tarde la encontraras... ahora todo se esfumo... frente a mis narices, entre mis manos, bajo esta noche... bajo esta luna llena que recoge cada uno de los trozos de esta historia y los acuña para que se plasmen en su cielo hasta la eternidad... hasta siempre.